Una banda de delincuentes liderada por Víctor “Puchinga” Almirón secuestró por espacio de ocho horas a un empresario local del rubro compra – venta de autos llamado Pablo Brea. Junto a otras personas, lo mantuvo cautivo en una casa del barrio de La Tablada y le arrancó de forma violenta la suma de 5 mil dólares por medio de pedidos que hacia la víctima a familiares mediante el empleo de videollamadas. El hecho ocurrió el 25 de marzo. Brea es un santafesino multidenunciado por prácticas estafatorias en la región. «Puchinga» se encuentra con pedido de captura y se estaría «aguantando» en domicilios de la costa relacionados con personas vinculadas a la venta de drogas, de acuerdo a lo que pudo reconstruir Zona Crítica.
El hecho de extrema gravedad quedó expuesto públicamente este martes en la audiencia imputativa que se llevó a cabo en los tribunales locales donde la fiscal Laura Urquiza imputó a la banda otros delitos relacionados a intentos de homicidio y aprietes violentos. De acuerdo a lo reconstruido por Zona Crítica, la paliza y privación de la libertad a Brea se llevó adelante el 25 de marzo en el domicilio de “Puchinga” en la zona norte de la ciudad alrededor de las 4 de la tarde. Almirón lo citó al vendedor de coches para pedirle explicaciones por la venta de vehículo inhibido legalmente. Brea llegó a la casa de Hugo Wast al 6.700 y fue llevado por el jefe de la banda a un galpón lindante, donde se encontraban otros miembros de la banda, como Sergio Acuña y Alejandro Alarcón, además de otras dos personas no identificadas. Lo redujeron, lo ataron y lo golpearon en el rostro y el cuerpo. Luego lo colocaron en el interior del baúl de un Citroën C3 en el que había llegado la víctima hasta la cita.
En ese contexto se agregó a la escena Jorge “Pelonga” Taborda, una persona muy conocida en el barrio La Loma por su vínculo con la venta de drogas. Sin embargo, gracias a sus relaciones con las policías locales y federales siempre ha salido indemne del brazo de la ley. “Pelonga” y su hermano José (los dos detenidos en el marco de esta investigación) se comunicaron con familiares de Brea – que estaba en cautiverio – para pedirle la suma de 6 mil dólares.
Luego de un tiempo, y aún en el baúl del auto, la víctima fue llevada a otro domicilio y quedó bajo el control de “Puchinga” y un ladero llamado Federico Ruiz, de acuerdo a la acusación de la fiscal Urquiza.
Finalmente, Almirón le dijo a Brea que la deuda había sido saldada por los hermanos Taborda, quienes pagaron 5 mil dólares. A partir de allí, los hermanos de La Loma se transformaron en los nuevos acreedores. Una vez arribado a ese acuerdo, el vendedor regresó a la casa de Hugo Wast y allí “Puchinga” le dijo que tenía que dejar el Citroën para que posteriormente lo transfiera a su hija Ludmila. También le exigieron que entregue un WV Bora, situación que se concretó una semana después a partir del pedido que le hizo la pareja de Almirón, Carina Martínez, cuyo rol es clave en la organización delictiva.
Brea fue liberado a la medianoche del mismo día y trasladado a su casa por Federico Ruiz.
El hecho fue denunciado 15 días después por el empresario, abrumado por las deudas y los pedidos violentos para que cumpla con pagos o entregas de autos. De acuerdo a lo que pudo establecer Zona Crítica, para saldar el compromiso económico con los Taborda, le pidió dinero a “Javi”, otro narco local de la zona de La Loma que hace un tiempo se estableció en la capital entrerriana, comprando campos y ganado cerca del Autódromo Ciudad de Paraná. Para evitar represalias de otras personas que lo buscan, para reclamarle pagos o la devolución de un coche o camión, Brea habría tomado contacto con otro “pesado” con pasado narco en Paraná, apodado “Cepillo”.
“Puchinga”, de contextura física muy pequeña, pudo escapar en moto de su casa de la zona norte la semana pasada, cuando la policía fue a buscarlo a la vivienda de Hugo Wast. Dicen los testigos que pasó frente a los uniformados que iban arriba de las camionetas. Algunos días después se escabulló por el fondo de una de las fincas que la policía allanó. Desde el jueves pasado rige un pedido de captura sobre él.
En 2015, “Puchinga” y su padre, “La Pola” (llamado de la misma forma, Víctor) quedaron bajo la lupa de la justicia federal cuando fueron imputados por comercialización de drogas en la zona de Nuevo Horizonte y La Tablada. Por esa investigación fueron condenados a 9 años de prisión en 2017. La causa demostró que ambos tenían una relación muy afinada con la Seccional Séptima de la Policía y con agentes de la vieja AUE (Agrupación de Unidades Especiales) de la URI. En uno de los allanamientos los pesquisas secuestraron un Radio Transmisor con frecuencia policial. También quedo en evidencia la relación con la ciudad de Paraná: el hermano de la pareja de Puchinga, Héctor Martínez, alias “El Gordo Plástico”, fue detenido en la capital entrerriana en 2018, cuando el área de Toxicología le puso el ojo por venta de drogas en el barrio Antártida. La Fiscalía Federal que investigó a los Almirón hace casi una década creía que “El Gordo Plástico” proveía a los narcos de la Tablada a través de “Tavi” Celis, quien era el hombre fuerte en ese entonces de la venta de cocaína, hasta que fue detenido y condenado por formar parte de una estructura ilegal de la que también formaba parte el ex intendente, ya fallecido, Sergio Varisco.
Autor: Héctor M. Galiano
