Con la reserva absoluta dispuesta por el juez José Alberto Boaglio como marco, los fiscales Carlos Vottero y Luis Schiappa Pietra hablaron tras la audiencia celebrada en los Tribunales de San Cristóbal por el crimen que conmocionó a la ciudad y a toda la provincia.
El asesinato ocurrió el pasado lunes dentro de la Escuela N° 40: un adolescente de 15 años mató a un compañero e hirió a otros 8 alumnos con un arma de fuego. Cuatro días después, la Justicia comenzó a trazar el camino institucional para responder a uno de los hechos más graves registrados en una escuela santafesina, informa el Diario Uno de Santa Fe
Todo bajo reserva
Lo primero que aclararon los fiscales es que el contenido de la audiencia y la resolución del juez quedaron bajo el principio absoluto de reserva, por tratarse de un proceso que involucra a un menor de edad. «Salvo que el juez disponga lo contrario, esa reserva se va a mantener», precisó Vottero.
Sin embargo, los representantes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) sí expresaron su disconformidad con uno de los aspectos del desarrollo de la audiencia: la ausencia física del agresor. El joven de 15 años participó desde una pantalla, lo que la fiscalía había cuestionado el día anterior solicitando su presencia presencial. El pedido fue denegado por el juez.
«No es lo mismo estar escuchando a las partes en una sala a metros de distancia que estar a más de 200 km a través de un monitor», subrayó Vottero, quien remarcó que en un proceso de menores el objetivo no es aplicar el peso del sistema penal sino lograr «la reflexión, la responsabilización y la concientización» del autor del hecho. En ese sentido, consideró que la presencia virtual atenúa la eficacia de ese primer paso.
Planificación y redes sociales
Uno de los datos más relevantes que trascendió fue la confirmación de que el crimen no fue un hecho impulsivo. «Este es un evento que había tenido una cierta planificación», señaló Schiappa Pietra, y agregó que esa planificación «estaba atravesada por una serie de relaciones y vínculos en redes sociales», lo que constituye hoy el principal foco de la investigación.
Los fiscales describieron que ya cuentan con información contundente sobre las comunicaciones previas al hecho, aunque advirtieron que rastrear esos intercambios es complejo: se trató de comunidades cerradas en redes sociales, con mecanismos de ocultamiento de identidad que dificultan la identificación de otros posibles involucrados.
Ante la pregunta sobre si se investiga la complicidad de terceras personas, Vottero fue cauteloso: «No tenemos información concreta para transmitir respecto de ese punto, pero son elementos que estamos considerando.»
