Fue una noche soñada para el director: “Una batalla tras otra” se llevó seis Oscar, incluyendo el premio mayor de “Mejor película”. La multinominada “Pecadores” se quedó con cuatro, y en el rubro internacional “Valor sentimental” se impuso a la brasileña “El agente secreto”.
Y se fue el Oscar, nomás. Luego de más de dos meses con ceremonias casi semanales de premiaciones cinematográficas a lo ancho de todo el hemisferio norte, la industria de Hollywood tuvo su gran noche con la 98º edición de los premios de la Academia. Una gala con poco y nada de novedoso respecto a lo visto en las últimas semanas, ya que se cumplió la amplia mayoría de los pronósticos que señalaban como gran ganadora a Una batalla tras otra. La película de Paul Thomas Anderson finalmente se quedó con seis estatuillas, un par por delante de sus perseguidoras: Pecadores (obtuvo cuatro), Frankenstein (tres) y la sorprendente Las guerreras K-Pop (dos)
Entre esos premios obtenidos por Una batalla tras otra están varios de los más importantes: Mejor Película, Dirección, Actor de Reparto para Sean Penn y Guion Adaptado. De esta manera, Anderson se quedó con tres estatuillas el mismo año (director, productor y guionista) y por la misma película. Si bien no pudo igualar a Sean Baker, que el año pasado había obtenido cuatro por Anora, sí cortó una racha de doce nominaciones al Oscar sin ningún premio a lo largo de su carrera. Pecadores, que con 16 entró en la historia como la película más nominada, culminó la velada con cuatro estatuillas, incluyendo Guion Original y Actor para Michael B. Jordan.
Toda esta repartija ocurrió en una ceremonia más larga que la del año pasado (duró tres horitas y media), aunque con la dinámica habitual en este tipo de eventos. Empezando por una conducción correcta del comediante Conan O’Brien, elegido por segunda vez consecutiva para este rol, que muy rápido pateó afuera la posibilidad de un comentario directo sobre la coyuntura política. “El año pasado Los Ángeles estaba en llamas, pero este año todo está perfecto”, dijo, irónico, antes de pasearse por pequeñas humoradas referidas a cada una de las nominadas.
Y, claro, mofarse de Ted Sarandos, cabeza visible de Netflix, de quien O’Brien dijo que era la primera vez que se lo veía en una sala. Hubo también una breve dedicatoria a la Argentina cuando comenzó a presentarse en español ante distintos países, para rematar con el mismo saludo a quienes viven en Los Ángeles. “Celebremos juntos no porque creemos que las cosas van bien, sino porque creemos que va a estar mejor”, culminó su presentación.
In memorian
Los productores de la transmisión, Raj Kapoor y Katy Mullan, ya habían avisado que el clásico segmento de In memorian duraría más que lo habitual. Lógico: fue un año particularmente doloroso en cuanto a pérdidas de enormes referentes del cine en todo el mundo. Como Catherine O’Hara, Robert Duvall, Val Kilmer, Diane Keaton o la francesa Brigitte Bardot, que se ve que no era tan importante porque la omitieron olímpicamente. También uno de los actores más importantes de los últimas sesenta años como Robert Redford. O alguien muy querido dentro de Hollywood como el realizador Rob Reiner, hallado muerto junto a su esposa en su residencia de Los Ángeles a causa de múltiples heridas causadas por arma blanca, y con su hijo Nick como arrestado y único sospechoso del asesinato.
En las semanas previas corrieron dos rumores: que Barbra Streisand le rendiría homenaje a Redford o que serían Meg Ryan y Billy Crystal los que se reencontrarían para recordar a Reiner, responsable de Cuando Harry conoció a Sally. Ocurrieron casi las dos. Al comienzo subió solo Cristal para repasar la obra del responsable de This is Spinal Tap, Cuenta conmigo y Misery, entre otras, destacando su calidad humana y la capacidad extraordinaria de dotar de vida a sus personajes. Sobre el final, varios de los actores y actrices que trabajaron entraron en escena y se unieron al aplauso. Luego de un breve video con imágenes de algunos fallecidos, la mayoría técnicos, apareció sobre el escenario la actriz Rachel McAdams para recordar a sus colegas, paso previo para que finalmente llegará Streisand para el homenaje a Redford.
Menos música y nuevo rubro
Como el In Memorian sería particularmente extenso, la Academia debió recortar duración de otro lado. Es así que limitó a dos los números musicales en vivo de la categoría Mejor Canción Original para esta edición: con esa decisión, dijeron, buscaban mejorar el ritmo de la gala para darle más espacio a los discursos de los ganadores. Como consecuencia de esto, las canciones que no se interpretaron en vivo no formaron parte de la gala. Lo que nunca explicaron es cuál sería el criterio para dejar afuera a tres y por qué ellas y no otras. Dado que las únicas que se interpretaron en vivo fueron “Golden”, de Las guerreras K-pop (finalmente ganadora), y “I Lied To You”, de Pecadores, que eran las favoritas, es probable que allí haya lo más parecido a un motivo.
Lo de Las guerreras K-pop es un fenómeno mundial. Parte del inmenso pelotón de producciones coreanas que suma mensualmente Netflix, se estrenó a finales de junio y presentaba una fantasía urbana musical que sigue a un grupo femenino de K-pop, responsables de proteger a la humanidad de amenazas sobrenaturales con sus habilidades de combate y su pop. El éxito fue instantáneo, a tal punto que en septiembre alcanzó los 300 millones de visualizaciones y se convirtió en la película más vista de la plataforma. En octubre, se le atribuyó un aumento del 17 por ciento en los ingresos de Netflix, un preludio para una temporada de premios excelente –también ganó el Globo de Oro, el Critics Choice y ¡diez! estatuillas de los Annie al cine de animación- que coronó anoche con, a falta de uno, dos Oscars: la mencionada de Mejor Canción y Mejor film de animación.
Casting y agentes
Y hablando de Animación… El Oscar tuvo 23 categorías desde 2001, cuando se sumó el rubro Largometraje animado. En los últimos años, hubo varios sectores de la industria que reclamaron por ampliar esa cantidad para reconocer más tareas. Se quejaron los dobles de acción, que brillan por su ausencia, aunque son elementos clave para cualquier producción de acción. Y también los directores de casting, responsables de encontrar y elegir a los intérpretes más adecuados para cada papel. A ellos que les fue mejor y lograron la categoría Nº 24: Mejor dirección de casting. El flamante Oscar terminó en manos de Una batalla tras otra.
También se cumplieron los pronósticos en Film internacional, donde estaba la brasileña El agente secreto, que llegaba a la gran gala con otras tres nominaciones (Película, Actor Protagónico para Wagner Moura y Casting). Un recordatorio del excelente momento de un cine brasileño que venía de ganar el año pasado gracias a Aún estoy aquí, de Walter Salles. Con estreno en el Festival de Cannes, de donde se había llevado el Premio del Jurado, el thriller político de Kleber Mendonça Filho tuvo presencia en los BAFTA, otros premios europeos y, ahora, la estatuilla internacional, donde finalmente cayó ante la noruega Valor sentimental, única de las nueve nominaciones que el film de Joaquim Trier tradujo a estatuilla.
La disputa actoral
Los rubros interpretativos presentaban algunos escenarios sin claro candidato y otros más definidos. Entre los primeros estaba Mejor Actriz de Reparto. El saldo hasta anoche era el Globo de oro para la coprotagonista de la película de Teyana Taylor (Una batalla tras otra), el Bafta para Wunmi Mosaku (Pecadores) y el Critics’ Choice y el Actors Awards (ex SAG) para Amy Madigan (La hora de la desaparición), una repartija que impedía hacer suposiciones. Fue esta última quien ganó, convirtiéndose en la cuarta actriz que gana por una película de terror, 37 años después de Kathy Bates por Misery. Madigan, además, había sido nominada cuarenta años atrás, en 1985, por el papel secundario en Twice in a Lifetime.
Donde no había mucha chance de algo distinto era en Reparto masculino, en tanto Sean Penn, en la sexta nominación de su carrera y la primera de esta categoría, había ganado en prácticamente todas las paradas de la temporada, incluyendo en los Actors Awards. Con su flamante Oscar por Una batalla tras otra, que ni siquiera se molestó en ir a recoger, Penn es el cuarto actor en obtener tres estatuillas, uniéndose al selecto club integrado por Daniel Day-Lewis, Jack Nicholson y Walter Brennan.
Tampoco había suspenso en Actriz Protagónica, donde la británica Jessie Buckley sumó un nuevo eslabón a su cadena de triunfos por su labor en Hamnet. Sí estaba abierta Actor protagónico, que finalmente fue para Michael B. Jordan, imponiéndose a Timothée Chalamet, que no tuvo mejor idea que criticar a la ópera y el ballet en las últimas semanas. El jovencito había conseguido su segunda nominación consecutiva. Quizás la tercera sea la vencida.
