El abogado Ariel Aginsky explicó en Infobae a la Tarde cómo los atacantes habrían vulnerado los sistemas de custodia, qué posibilidades existen de rastrear los fondos y por qué las sospechas apuntan a un grupo vinculado con Corea del Norte
El ataque contra Binance volvió a encender las alarmas sobre la seguridad de las plataformas de criptomonedas. El robo, valuado en USD 6.300 millones, abrió interrogantes sobre las vulnerabilidades de los sistemas de custodia y la identidad de los responsables. Entre las hipótesis bajo análisis aparece la posible participación de hackers vinculados con Corea del Norte.
En diálogo con Infobae a la Tarde, el abogado especializado en informática y nuevas tecnologías Ariel Aginsky explicó cómo pudo haberse ejecutado la maniobra y por qué el episodio no implica necesariamente una vulneración de la tecnología blockchain.
Por qué el ataque no significa que hayan hackeado la blockchain
Para Aginsky, la clave está en distinguir las redes descentralizadas de los sistemas que utilizan las plataformas para administrar los fondos de sus clientes. “Binance es un banco, no es la blockchain en sí en donde circulan todos los criptoactivos”, explicó.
Según el especialista, los atacantes habrían aprovechado una vulnerabilidad en los mecanismos que conectan la operatoria interna del exchange con las redes externas. “¿Qué es lo que atacaron? Esas bocas”, señaló. La investigación deberá determinar cómo se produjo la intrusión y qué controles fueron vulnerados.
El caso guarda similitudes con el robo de USD 1.500 millones perpetrado contra la firma Bybit en febrero de 2025 (Infobae en Vivo)
La hipótesis de un ataque preparado durante meses
Aginsky sostuvo que una operación de esta magnitud difícilmente pueda explicarse como la acción aislada de una persona. “Es una organización criminal”, afirmó, al describir la planificación y los recursos técnicos que pueden requerir estos delitos.
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Una de las hipótesis contempla el uso de ingeniería social para comprometer el dispositivo de una persona con acceso a los sistemas de la compañía. El proceso podría haber comenzado con contactos profesionales o una supuesta oferta laboral que facilitara la instalación de software malicioso.
“Capaz que era una oferta de trabajo que le venía por estas redes sociales empresariales y empezó a tener entrevistas”, especuló el abogado. Y sintetizó: “Esto tiene meses de planeamiento”.
Las sospechas apuntan a hackers vinculados con Corea del Norte
Durante la entrevista, Aginsky mencionó los análisis de las firmas especializadas Elliptic y Chainalysis, que habrían identificado indicios compatibles con operaciones atribuidas al grupo Lazarus. Sin embargo, aclaró que la autoría no estaba confirmada.
La hipótesis remite a antecedentes como el ataque contra Bybit, ocurrido en febrero de 2025, cuando fueron sustraídos cerca de USD 1.500 millones en criptomonedas. Las autoridades estadounidenses atribuyeron aquel episodio a hackers norcoreanos identificados como TraderTraitor.
Las similitudes entre los métodos pueden orientar la investigación, pero no bastan para establecer quién estuvo detrás del ataque a Binance. Para confirmar la atribución, será necesario reunir evidencia técnica y reconstruir los movimientos de los activos.
Cómo se rastrean los fondos robados
Aunque los delincuentes intenten ocultar el origen del dinero, las transacciones registradas en una blockchain pública pueden seguirse. Aginsky describió esa característica como “una bóveda de un banco, pero toda de cristal”: los movimientos quedan registrados, aunque identificar a las personas detrás de cada billetera puede resultar complejo.
La posibilidad de bloquear los activos depende también de la criptomoneda involucrada. Los emisores de stablecoins como USDT y USDC pueden congelar determinadas tenencias, mientras que Bitcoin no cuenta con una autoridad central capaz de impedir unilateralmente las transferencias.
Aginsky explicó que esa diferencia puede facilitar la inmovilización de una parte de los fondos identificados. Sin embargo, el bloqueo de ciertos activos no equivale a recuperar la totalidad del dinero sustraído.
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