Mientras Estados Unidos e Irán se atribuyen una victoria por la tregua de dos semanas sellada sobre el filo del ultimátum de Donald Trump, el presidente norteamericano aseguró esta mañana que el régimen islámico no enriquecerá más uranio y que, en colaboración con Teherán, eliminará todos los restos nucleares de las instalaciones que habían sido bombardeadas por Washington en junio del año pasado en la llamado Guerra de los Doce Días.
Además, en otro posteo en su red Truth Social, el mandatario advirtió que podría imponer aranceles del 50% a los países que suministren armamento militar a Irán, otra medida para aumentar la presión sobre el régimen de los ayatollahs.
“Estados Unidos colaborará estrechamente con Irán, país que, según constatamos, experimentó un cambio de régimen muy productivo”, introdujo el líder republicano.
“No habrá enriquecimiento de uranio y Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterrará y eliminará todos los restos nucleares enterrados a gran profundidad [bombarderos B-2]. Estos se encuentran, y han estado, bajo una estricta vigilancia satelital. No se ha tocado nada desde el ataque”, añadió, con la referencia al tipo de aviones militares que Estados Unidos empleó el año pasado en los ataques a tres instalaciones nucleares de Irán.
“Estamos, y seguiremos estando, negociando con Irán la reducción de aranceles y sanciones. Muchos de los puntos ya fueron acordados”, cerró. No está claro si otras naciones occidentales aceptarán esa parte del acuerdo, que fue logrado con la mediación de Pakistán y anunciado anoche cuando faltaba menos de una hora y medio para el vencimiento del ultimátum de Trump al régimen.
Irán, Estados Unidos e Israel acordaron ayer un alto el fuego de dos semanas, un acuerdo de última hora que evitó la amenaza de Trump de desatar una campaña de bombardeos que aniquilaría “una civilización entera”, según el propio mandatario. En virtud del pacto, las fuerzas iraníes desbloquearán el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita un quinto del suministro global de petróleo.
En la conferencia de prensa esta mañana, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, instó a Irán a entregar su reserva de 44 kilos de uranio altamente enriquecido, y advirtió que Trump aún podría enviar tropas de operaciones especiales para incautar el material, una misión que conllevaría altísimo riesgo para Estados Unidos.
“Si fuera necesario, podemos hacerlo por cualquier medio”, señaló Hegseth. En el cierre de su presentación en el Pentágono, cuando fue consultado cómo planea Estados Unidos obtener el uranio altamente enriquecido de Irán, respondió: “Eso es algo que el presidente va a resolver”.
En junio del año pasado, las fuerzas norteamericanas habían atacado tres instalaciones nucleares en Irán (Fordo, Natanz e Isfahan) para desmantelar el programa nuclear del régimen, que presuntamente estaba enriqueciendo uranio con el objetivo denunciado por la Casa Blanca de desarrollar armas nucleares.
En esa operación se utilizaron varios bombarderos B-2 (conocidos como “anti-búnker”) para atacar las instalaciones que se encontraban a una gran profundidad. Ese ataque significó un fuerte revés para el programa nuclear iraní. Según Teherán, previo al bombardeo se estaba enriqueciendo uranio con fines pacíficos al 60%, un nivel cercano al 90% necesario para armas nucleares, lo que significó un punto de fricción entre el régimen y Estados Unidos e Israel.
Luego de la Guerra de los Doce Días, las plantas de Fordo, Natanz y Isfahan quedaron bajo supervisión. Ahora, de acuerdo a lo anunciado por Trump, se destruirá y desterrará todo lo que quedó. Irán todavía no confirmó la versión del presidente norteamericano.
Por otra parte, en otro posteo hecho pocos minutos después, Trump advirtió a países que suministren armas militares a Irán que serán “gravados inmediatamente con un arancel del 50% sobre todos y cada uno de los bienes vendidos a Estados Unidos con efecto inmediato”, y que “no habrá exclusiones ni exenciones”.
“Irán suplicó el alto el fuego”
Este martes por la noche, tras frenéticas negociaciones diplomáticas antes de que se cumpla el plazo para que Washington ataque a gran escala a instalaciones energéticas y civiles de Irán, Trump aceptó extender por dos semanas el plazo del ultimátum que había impuesto al país persa para llegar a un acuerdo que reabriera el estrecho de Ormuz.
Accedió a suspender por dos semanas los ataques contra Irán tras conversaciones con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército de ese país, Asim Munir. Israel también suscribió al cese del fuego temporal y suspendió los bombardeos.
Al hablar de la Operación Furia Épica, Hegseth la calificó esta mañana como “una victoria militar decisiva y abrumadora en el campo de batalla”.
“Irán suplicó este alto el fuego, y todos lo sabemos”, aseveró el jefe del Pentágono. Con un alto el fuego provisional ya en vigor, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, elogió el cese de los combates, pero advirtió: “Seamos claros: el alto el fuego es una pausa y la fuerza conjunta permanece lista”.
Caine describió tres objetivos militares de la operación: destruir las capacidades de misiles balísticos y drones de Irán, eliminar su Armada y destruir su base industrial de defensa. Estados Unidos “logró los objetivos militares tal como fueron definidos por el presidente”, señaló.
Según explicó Trump anoche, la tregua está sujeta a que Irán acepte la “apertura completa, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz.
“¡Habrá mucha acción positiva! Se ganará mucho dinero. Irán podrá comenzar el proceso de reconstrucción. Estaremos abasteciendo con suministros de todo tipo y simplemente ‘permaneceremos cerca’ para asegurarnos de que todo salga bien. Tengo confianza en que así será. Al igual que lo que estamos viviendo en Estados Unidos, ¡esta podría ser la Edad de Oro de Medio Oriente!“, se entusiasmó.
Hegseth afirmó que las fuerzas estadounidenses permanecerían en la región durante el alto el fuego. “Nos quedaremos por allí, no nos iremos a ninguna parte”, dijo, y añadió que el Ejército se aseguraría de que “Irán cumpla con este alto el fuego”, incluido el paso seguro de los buques a través del estrecho de Ormuz.
Además del control del estrecho, las exigencias de Teherán para poner fin a la guerra incluyen la retirada de las fuerzas estadounidenses de combate de la región, el levantamiento de sanciones y la liberación de sus activos congelados.
El anuncio del alto el fuego hizo que se desplomara el precio del petróleo e impulsó las acciones al alza este miércoles. El crudo de referencia Brent cotiza a poco más de 90 dólares por barril este miércoles, tras haber superado la barrera de los 110 dólares durante la guerra.
El destino de los programas nuclear y de misiles de Irán sigue sin estar claro. Teherán se refirió al programa de forma distinta en dos versiones del plan de alto el fuego que difundió. Incluyó la frase “aceptación del enriquecimiento” para su programa nuclear, una expresión que no estaba en las versiones en inglés compartidas por diplomáticos iraníes con reporteros.
Ataques tras el anuncio del alto el fuego
En tanto, poco después del anuncio del alto el fuego, Bahréin, Israel, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos emitieron avisos sobre misiles disparados desde Irán.
Una refinería de petróleo en la isla iraní de Lavan fue atacada, de acuerdo con la televisora estatal. Según la información, los bomberos trabajaban para contener el incendio, pero no había heridos. No se precisó quién lanzó el ataque.
La isla alberga una de las terminales que Irán utiliza para exportar petróleo y gas. El Comando Central del Ejército estadounidense no respondió a preguntas sobre el incidente.
En tanto las defensas antiaéreas de Emiratos Árabes Unidos dispararon contra una andanada de misiles iraníes. Y el Ejército de Kuwait, por su parte, dijo que sus fuerzas estaban respondiendo a una “extensa oleada” de ataques con drones lanzados por el régimen de Teherán.
