Hasta ahora no hubo palabra oficial respecto del viaje a la Argentina, pero todos —la Iglesia, el gobierno, la política— esperan con ansias alguna nueva comunicación oficial desde Roma y siguen con atención el paso a paso de la operación a la que se someterá el papa León XIV en las próximas horas. Lo propio sucederá con su recuperación durante el posoperatorio, que todo indica se extenderá hasta pocos días antes de iniciar la gira.
El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, fue el encargado de confirmar el lunes que a última hora de la mañana del martes el Papa ingresará al Policlínico Universitario Gemelli de Roma para someterse a una intervención quirúrgica destinada a extirpar un nódulo pulmonar. El propio pontífice había anunciado el domingo, al terminar el rezo del Ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico, que el nódulo fue detectado durante “recientes” controles de rutina y que el equipo médico aconsejó la intervención.
Bruni también informó que la intervención quirúrgica puede ocurrir el propio martes, que la hospitalización posterior está prevista por aproximadamente una semana y en virtud de ello la agenda papal se modificó en los días posteriores, pero no hizo ninguna referencia al viaje pontificio a Uruguay, Argentina y Perú previsto para iniciarse el 6 de noviembre y que, de acuerdo a lo planificado, se extenderá hasta el 17 del mismo mes.
En Argentina la Conferencia Episcopal emitió un comunicado con las firmas de su presidente, el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, y del Secretario General, el obispo Raúl Pizarro, en el que piden oraciones por la salud y la pronta recuperación del papa Robert Prevost pero tampoco anticipan ninguna información sobre la visita papal.
El presidente Javier Milei, que tras el anuncio le deseó al papa una pronta recuperación y le hizo llegar sus mejores deseos para la operación, se mostró también dispuesto a modificar el cronograma de la visita programada si el Vaticano así lo dispone.
“Si la situación demanda un corrimiento en la fecha, nosotros estamos disponibles a hacer los ajustes necesarios”, afirmó el presidente al ser consultado sobre el particular. Sin embargo, tanto las fuentes gubernamentales como las de la Iglesia, sostienen que la preparación de la visita sigue adelante sin modificaciones por el momento.
Durante la mañana del lunes el papa León continuó con las audiencias previstas en su agenda, pero por la tarde no participó de las sesiones del encuentro dedicado a los diez años de Amoris laetitia, que se desarrolla en el Vaticano.
Entre otras reuniones recibió al arzobispo de San Juan, Jorge Lozano, en una audiencia que estaba ya programada. Según lo declaró el obispo argentino encontró muy bien al papa y si bien la conversación –de aproximadamente treinta minutos– transcurrió sobre otros temas, lo referido a su presencia en Argentina estuvo también en consideración dando por sentado que la misma se concretará tal como está previsto hasta el momento.
Con cautela
Más allá de ello y que los preparativos para la visita siguen adelante entre el gobierno y la comisión creada por la Iglesia con ese fin, en todos los ámbitos hay cautela a la espera de las novedades que lleguen desde Roma una vez que se concrete la intervención quirúrgica y los médicos informen sobre el diagnóstico posterior. El papa León tiene 71 años, goza de buena salud y es deportista, pero habrá que habrá que saber cuáles son las precauciones que el equipo médico le recomienda teniendo a la vista una gira extensa en días, con una agenda apretada en los tiempos y muy exigente en cuanto a desplazamientos, encuentros y presentaciones públicas.
Ahora la hospitalización y la intervención quirúrgica obligaron a introducir modificaciones en el programa de la reunión sobre la cuestión de las familias que se viene realizando en Roma y la que también asiste el presidente del episcopado argentino, Marcelo Colombo. El sacerdote jesuita Giacomo Costa, responsable de la metodología del encuentro y consultor de la Secretaría General del Sínodo, explicó que algunos aspectos debieron ser reorganizados a raíz de la situación de salud del pontífice.
Entre esos cambios se encuentra la misa prevista para el miércoles 14 de octubre en la Plaza de San Pedro, que reunirá a los participantes del encuentro, entre ellos responsables de las iglesias orientales, presidentes de conferencias episcopales, matrimonios y expertos. La celebración será presidida por el cardenal filipino Luis Antonio Tagle, recientemente elegido decano del Colegio Cardenalicio.
También se modificará el procedimiento previsto para el Informe de Síntesis de la cumbre. Según explicó Costa, León XIV manifestó su deseo de escuchar las conclusiones y expresar su opinión, por lo que pidió que el documento no sea publicado inmediatamente al finalizar el encuentro. El Papa recibirá el informe y, una vez que haya salido del hospital, podrá revisar los materiales y aportar sus consideraciones.
