El sociólogo Gabriel Puricelli analizó lo que dejaron las elecciones en el país vecino y explicó cómo se podría dar el balotaje en ese país.
El sociólogo Gabriel Puricelli analizó los resultados de la primera vuelta electoral en Brasil, donde el PT de Lula cayó con el 45.16% frente al hijo de Jair Bolsonaro, Flávio Bolsonaro, que cosechó el 47.03% de las boletas. Entrevistado por Radio 750 explicó qué factores entraron en juego y cómo estos podrían impactar en el balotaje.
“En Brasil pasó un electorado dividido en dos bloques que, desde el 2002, no varían. Todos los triunfos han sido por la mínima de manera muy estable a lo largo de muchos años”, comenzó señalando, como sacándole sorpresas al resultado.
Luego, dijo: “Por supuesto que las encuestas pusieron a Lula siempre al frente de sus resultados, pero después de esta elección hay que recordar que hay que leerlas viendo su ficha técnica. Esto indica una tendencia y no un número preciso, sino una horquilla”.
Visto así, dijo, “desde la sociología, los resultados estuvieron dentro de ese margen que daban la mayoría”. “Sobre todo porque la tendencia al estancamiento del voto de Lula estaba clara. Así como la suba en la intención de voto de Bolsonaro”, afirmó.
De cara a la segunda vuelta, Puricelli dijo: “Hoy por hoy todo indica que el factor sorpresa está del lado de Bolsonaro. Los pocos votos que no fueron a los dos principales candidatos, con la excepción del escritor Augusto Cury, que dijo que no va a apoyar a ninguno, son bolsones de voto de la derecha”.
“Esos no son votos fáciles de atraer hacia Lula. Hay que tener en cuenta que Lula es el oficialismo y tiene resultados económicos que va a poder defender. Si logran hacerle mella por su condición de inexperimentado (a Bolsonaro), de simple heredero sin carisma propio, tendrán posibilidad de revertir los resultados”, afirmó el sociólogo.
En tanto, sobre aquellos que en esta vuelta no fueron a votar, aclaró: “Es tan corta la diferencia que no sería responsable darle la ventaja a ninguno de los dos: se va a resolver por el mínimo margen”.
“La verdad es que, si nos atenemos a los antecedentes de hace cuatro años, vimos que la participación se incrementó de manera marginal. En la elección anterior sólo 300 mil más fueron a votar en la segunda vuelta. Pero el desafío del Gobierno es movilizar electores de ese pilón”, dijo.
Y sumó:” En cualquier caso, esos electores de candidaturas de derecha son electores que, en esta lógica de anti-PT y anti-bolsonarismo, no se sintieron incentivados por ninguno de los dos. Y no hay que dar por sentado cómo van a votar”.
“Al no sentirse interpelados, puede ser que no voten. Yo creo que es clave que la campaña se centre en cuestionar las cualidades de Flavio Bolsonaro como candidato. Porque si hubo electores que igual estuvieron a votar por otras candidaturas, es porque Bolsonaro no convence. Y esto va más allá de su ideología”, cerró.
