El tema ganó lugar en los sondeos afectando la imagen de Bolsonaro y beneficiando a Lula, cuya aprobación entre los católicos avanzó del 45 al 50 por ciento, de acuerdo con Datafolha.
Luiz Inácio Lula da Silva interpreta a las elecciones de este domingo como la opción entre su trayectoria de hombre “serio”, con una vida dedicada a la actividad política, y antes de ello a la militancia sindical, frente a alguien como Flávio Bolsonaro, al cual definió como un personaje “sin biografía”, “un tipo que jamás trabajó”, que habría participado en “orgías” organizadas por millonarios y ostentador de un Rolex mal habido.
A semejante prontuario, completado por una relación histórica con el paramilitarismo y acuerdos con pastores enriquecidos a fuerza de lavar dinero del diezmo, Flavio Bolsonaro lo esconde bajo un biombo religioso permanentemente usado en la campaña, en la que usa la consigna “Dios, patria, familia y libertad” para cerrar los actos.
Torpeza
En uno de los tantos bloopers cometidos a lo largo de la campaña, Flavio Bolsonaro dijo ante cámara a mediados de agosto, ser un hombre de convicciones intensamente evangélicas, a las cuales pretende trasladar al Palacio del Planalto.
Mencionó como uno de sus primeros actos de gobierno retirar a la Virgen de Aparecida su condición de patrona brasileña para designar con ese atributo a Cristo, acatando una demanda del movimiento neopentecostal. Una corriente surgida en los años setenta con el respaldo de unos Estados Unidos alarmados ante el peso de curas, obispos y algunos arzobispos brasileños ligados a la Teología de la Liberación.
Con su bien publicitada Teología de la Prosperidad el evangelismo creció de forma acelerada en las últimas tres décadas a caballo de su poder económico, control de medios de comunicación y vinculación con el poder político. Relación de la cual el ejemplo más elocuente es la alianza con Flavio Bolsonaro, cuya candidatura es defendida en templos y canales de televisión.
El maridaje viene de más atrás: en 2018 las iglesias de esta corriente ya habían dado un respaldo en bloque a la candidatura del padre de Flavio, el expresidente Jair Bolsonaro, actualmente preso por intentar dar un golpe de Estado. Conforme su peso y capacidad de presión crecían los pastores electrónicos desnudaron su intolerancia hacia otros credos, escenificada en ataques contra la Virgen de Aparecida.
Hace 15 días, la confesión de Flavio Bolsonaro contra la patrona nacional movilizó a una parte de la opinión pública católica y miembros de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, penetrando en el debate electoral. Poco después el asunto ganó lugar en los sondeos afectando la imagen de Bolsonaro y beneficiando a Lula, cuya aprobación entre los católicos avanzó del 45 al 50 por ciento, de acuerdo con un sondeo de Datafolha publicado este viernes.
La Virgen de Aparecida
Durante una serie de caravanas proselitistas realizadas en la recta final hacia la votación de este domingo, Lula recibió diversas imágenes de la Virgen. Una le fue entregada en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais. En ese estado, que tiene segundo colegio electoral nacional, más del 63 por ciento de la población se declara católica según el último censo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas.
Igual que hizo en la amazónica ciudad de Belén o en la cosmopolita San Pablo, el presidente y candidato a un cuarto mandato elevó la imagen de la virgen ante la aclamación del público. Seguramente una parte de los participantes en esos actos del Partido de los Trabajadores no era católica, pero esto no le impidió empatarse con la vibración colectiva. Por ser católico y devoto de la patrona, el cacique petista recibe los obsequios a menudo emocionado, retribuyendo el afecto con una promesa: “Mientras sea presidente nadie va a ultrajar a la virgen”.
¿Guiño del Papa?
Si el surgimiento evangélico fue motorizado por Washington durante la Guerra Fría, su actual ascenso hasta las puertas del Planalto es más que celebrada por Donald Trump y recelada por el Vaticano. Esa preocupación viene de largo: en 2013 el recién electo Papa Francisco hizo su primera gira internacional en Brasil, para liderar la Jornada Mundial de la Juventud, frente a la penetración de los pastores entre los adolescentes de las favelas.
Lula, presidente del país con la mayor población católica del mundo, se aproximó a Francisco antes de ser electo en 2022 y estrechó su relación al asumir el tercer mandato en enero de 2023. Tras el fallecimiento de Jorge Mario Bergoglio, el petista mantuvo la relación con el nuevo jefe de Estado vaticano, León XIV. La semana pasada en plena efervescencia electoral y religiosa, el Papa tuvo un breve diálogo con el artista plástico brasileño, Jonathas de Andrade, de quien recibió una camiseta del candidato Lula.
“Le dije al Papa, nuestra democracia está amenazada, nuestra Virgen de Aparecida, fue amenazada de dejar de ser la patrona”, declaró Andrade al diario Folha de San Pablo. León XIV, quien poco antes había hecho declaraciones sobre el crecimiento de la extrema derecha en Alemania, se quedó con la prensa petista.
Otros religiosos católicos distribuyeron remeras de la Virgen de Aparecida este sábado en San Pablo, mientras Lula desfilaba ante una multitud. Uno de ellos es el padre Julio Lancelotti, de la Pastoral del Pueblo de la Calle, en cuya parroquia se imprimieron centenas de remeras con la imagen de la virgen negra para ser lucidas en las mesas de votación de este domingo.
Persecución religiosa
La advertencia de Lula para que nadie agreda a la Virgen surge a partir de un seguimiento de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil sobre ataques contra la patrona o lugares de cultos diversos, desde la católica o de matriz africana, por parte de hordas evangélicas. “Hubo un imbécil que pateó a Nuestra Señora Aparecida (…) lo ideal es que respetemos todas las religiones (…) y que nadie pretenda acabar con Nuestra Señora Aparecida. Eso jamás”, avisó el presidente.
El tema llegó hasta el despacho del juez Flavio Dino, del Supremo Tribunal Federal. El magistrado informó que en los últimos meses sucedieron por lo menos 11 ataques contra espacios y símbolos religiosos, como la Aparecida, en siete estados. En algunos casos se investiga la presunta participación directa de líderes evangélicos.
Votos
No se descarta que esa espiral de violencia religiosa sea incentivada desde la campaña de Flavio Bolsonaro, en la búsqueda de acendrar los ánimos de sus seguidores más radicalizados. Flavio tiene como religioso de cabecera al Obispo J.B. Carvalho, autor de un libro titulado “La Bomba”, en el que insulta a la Aparecida y hasta la desprecia por ser negra.
En lo político, el hijo de Jair Bolsonaro imita los métodos de su hacedor: exacerbar el discurso para garantizar un núcleo de incondicionales prontos para actuar como cruzados del Cristo o milicianos del alzamiento golpista del 8 de enero de 2023. En las arengas pronunciadas por Jair Bolsonaro a fines de 2022, dirigidas a sus insurgentes que días después asaltarían el Planalto, el entonces presidente superponía permanentemente consignas extremistas con alusiones al fanatismo cristiano. Ese cóctel es recreado ahora por su heredero.
Fuente: Página 12
