Desde hace un mes, y volando debajo del radar mediático que suele tener el caso de corrupción más grande de los últimos años en la provincia, la justicia federal viene avanzando en la acusación por delitos de cohecho y lavado de dinero –entre otros- contra dos ex jefes de las delegaciones de Afip (hoy ARCA) de Santa Fe y Rosario: Carlos Vaudagna y Néstor Bermúdez. Este expediente tiene a otras 4 personas en la mira, sospechadas de haber prestado el nombre para lavar el dinero que provenía de coimas, en este caso pagadas por el empresario tabacalero del sur provincial Darío Ippolito.
La causa, radicada en capital provincial bajo el viejo sistema procesal, está encabezada por el fiscal de Reconquista Roberto Salum, además a cargo del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos del Distrito Fiscal de Santa Fe, pero es tramitada en forma conjunta por varios fiscales, entre ellos Sergio Leonardo Rodríguez, Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas, Diego Velasco, titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, Juan Argibay Molina, fiscal coadyuvante de la misma Procuraduría y Esteban Venditti, auxiliar fiscal de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas.
La investigación se enfoca en la relación espuria entre Carlos Vaudagna y Néstor Bermúdez con Dario Ippólito, titular de la firma Bronway Technology S.A, dedicada al momento de los hechos que hoy están bajo la lupa, a la venta de cigarrillos e importación de tabaco. También hay otros imputados, vinculados familiarmente a Bermúdez, que se valió del dinero recibido por parte de Ippólito para montar una empresa de fabricación de hielo en la zona de Colastiné Norte, designando a terceras personas como directores y gerentes, cuando en realidad eran testaferros, de acuerdo a lo que han reconstruido los representantes del Ministerio Público Fiscal. Ippolito, acusado de cohecho activo, tiene en pausa su indagatoria hasta tanto se resuelva una incidencia planteada en el tribunal de alzada federal.
Para los investigadores – que evaluaron el contenido de más de 8.300 mensajes de aplicaciones como WhastApp y lo cotejaron con documentos oficiales y testimonios – está claro que los ex funcionarios de la Afip cometieron una batería de delitos como cohecho pasivo, cohecho activo, lavado de activos de origen ilícito agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Las indagatorias comenzaron hace un mes y ya comparecieron Vaudagna, Néstor Bermúdez y Juan Ignacio Tasistro, sobrino de la esposa de Bermúdez, quien fuera designado en 2019 como accionista mayoritario, director titular y presidente de la empresa “Ghiaccio” productora de hielo en escarcha llamada “Hielagua S.A”. Otro de los que será indagado por presunto lavado de dinero y presta nombre es José Luis Micheloud, quien en su momento fue designado como accionista minoritario y director suplente de la misma empresa. Bermúdez también contó con la colaboración de su hermano, Carlos Darío Bermúdez, quien era su persona de confianza en la administración de la fábrica. Pasó a ser accionista mayoritario a partir de fines de 2021 y director suplente desde el 12 de junio de 2023, en reemplazo de Micheloud. Además, Bermúdez recibió de parte de Carlos Vaudagna asesoramiento, préstamos de dinero y asistencia para obtener la habilitación municipal y la conexión de energía eléctrica mediante el uso de sus influencias activas antes de quedar afuera de la conducción de la Afip en Rosario.
Cuando en agosto de 2025 Bermúdez fue indagado por la causa de la fábrica de Hielo señaló que no era dueño de la firma Ghiaccio. “Nunca realicé aportes, nunca recibí beneficios o ganancias de la sociedad”. Con respecto a su patrimonio, Bermúdez detalló que, junto a su esposa, son propietarios de un departamento en la ciudad de Santa Fe, una quinta en la localidad de Rincón, una camioneta Nissan y una moto Honda; y junto con dos amigos tiene un barco y una lancha. “No cuento con más bienes”, concluyó. Por otra parte, afirmó que jamás tuvo acceso a declaraciones juradas o bases de datos de las empresas mencionadas. Agregó: “No van a encontrar ninguna conversación en la que le ofrezca a Carlos Vaudagna una dádiva o un intercambio de dinero.” El peinado fino de los pesquisas sobre los teléfonos terminó demostrando lo contrario.
Los favores al “Petiso”
La hipótesis más firmede los fiscales es que Néstor Bermúdez actuó como intermediario en el pago de sobornos realizados por Rubén Darío Ippolito y la empresa tabacalera Bronway Technology S.A. a Carlos Vaudagna, entonces director de la Dirección Regional Rosario de la DGI-AFIP. Estos pagos se habrían efectuado, al menos entre diciembre de 2017 y marzo de 2020, con el objetivo de que Vaudagna le facilitara a dicha empresa la entrega y liberación de los Instrumentos Fiscales de Control (IFC) necesarios para la comercialización de cigarrillos y le adelantara las fechas en que personal de la AFIP iría a inspeccionar sus instalaciones. Por esta tarea, Ippolito entregaba mensualmente a Bermúdez una suma de dinero, que se repartían en partes iguales con Vaudagna. De acuerdo al cálculo de los fiscales por esos oficios ilegales ambos obtuvieron alrededor de 650.000 dólares en el período mencionado. Bermúdez se capitalizó para montar su fábrica de Hielo en la zona de la Ruta Provincial 1. De acuerdo a la acusación fiscal, con el dinero de las coimas adquirió cinco compresores de amoníaco, cinco torres de enfriamiento, tres ventiladores torres, dos bombas cisternas, un compresor de aire, dos bombas de osmosis, una tolva trituradora, dos cámaras de frío, seis motores, tres equipos de aire acondicionado, 30 freezers con el logo de Ghiaccio, un autoelevador Maximal, un camión Mercedes Benz Atego , una furgoneta Renault Kangoo Confort, una furgoneta Kia, una furgoneta Fiat Nuevo Fiorino , camioneta Toyota Hilux y una camioneta Mercedes Benz Sprinter.
En 2019 Vaudagna y Bermúdez controlaban las delegaciones de Afip de Santa Fe y Rosario y desde ese lugar de poder llevaron adelante maniobras corruptas con el fin de obtener beneficios económicos. Por ejemplo fue el caso en el que beneficiaron a Ippolito, a quien llamaban el “Petiso” en los mensajes que se intercambiaron hasta – incluso – el mismo día en que le allanaron el domicilio a Vaudagna y le secuestraron el celular.
“El pacto espurio con Bermúdez y Vaudagna fue determinante para que Bronway pudiera iniciar sus actividades en el rubro tabacalero y ganar rápidamente terreno en un mercado dominado por compañías multinacionales”, señalaron los fiscales. A través del pago regular de sobornos, la empresa se aseguró el acceso inmediato a millones de IFC y evitó sanciones o demoras vinculadas con los controles fiscales. Para la ley de impuestos internos que estaba vigente, los IFC acreditaban el pago de los tributos en la Afip y permitía la comercialización de los cigarrillos. Eran estampillas impresa con medida de seguridad, pegadas a la parte superior del atado o paquetes de cigarrillos. El rol de la Afip era clave, ya que debía autorizar la entrega a las tabacaleras y verificar la trazabilidad antes que salgan a la venta al público. Bronway Technology S.A. había sido constituida el 6 de agosto de 2007 y originalmente se dedicaba a la importación, elaboración y comercialización de productos plásticos (principalmente CD y DVD). Pero a mediados de 2017 los accionistas modificaron su objeto social para incluir la producción y venta de cigarrillos, bajo las marcas “Pier” y “Dolchester”. Durante todo el período investigado, el principal accionista y presidente de la compañía fue Rubén Darío Ippolito, y su domicilio fiscal se encontraba en Av. Ing. Joaquín Granel 3424, Rosario, dentro de la jurisdicción de las delegaciones de la Afip en donde Vaudagna era el principal Jefe.
El primer pedido de IFC solicitado por Ippólito a la Afip fue de 6 millones de estampillas y fue Vaudagna personalmente el que hizo las gestiones en la Afip de CABA y permitió emitir casi dos millones para que el dueño de la firma ponga un pie en el negocio a nivel país. Entre el 14 de diciembre de 2018 y el 21 de junio de 2021, fecha en que se secuestró el teléfono de Vaudagna, el ex hombre fuerte de la hoy ARCA y Bermúdez intercambiaron 8.300 mensajes a través del chat de WhastApp. Todo quedó dentro del IPhone del entonces mandamás del organismo recaudador. En varios chats se revela con absoluta claridad que Néstor Bermúdez tenía relación directa con Darío Rubén Ippolito, a quien apodan “el petiso”, y actuaba como intermediario en el pago de sobornos a Vaudagna para agilizar la entrega de IFC a Bronway.
Era tan dedicada la atención de los jefes de la Afip con el dueño de la tabacalera que previo al año nuevo de 2019 – el 31 de diciembre de 2018 – Bermúdez le escribe “me dijo que va a necesitar llegar a 6 millones para febrero o marzo por la máquina nueva”, en referencia a los IFC. Vaudagna le respondió “bueno veremos… hoy tranqui”. Cuando era necesario un encuentro personal, Bermúdez convocaba a Ippolito a una parrillada ubicada en la Avenida Richieri al 3.800 de Santo Tomé. Vaudagna aconsejaba siempre:” es la parrillada o el hotel, los otros son riesgosos”. En esos encuentros el empresario le daba el dinero a Bermúdez que luego repartía con su Jefe. Cuando los billetes eran argentinos el principal investigado y arrepentido sugería: “transformalos en lechuga”.
De los mensajes relevados por los investigadores surgió que en varias ocasiones le adelantaron a Bronway sobre inspecciones oficiales y muchas veces les gestionaron o explicaron cómo debían presionar vía mails para lograr las IPC. El 14 de agosto de 2019, Vaudagna le envió una foto de una denuncia anónima contra la tabacalera Bronway, presentada el 24 de junio de 2019, ante Marcelo Pablo Costa, quien a la fecha de los hechos era Subdirector General de AFIP. En la denuncia se afirma que Bronway contrabandeaba cigarrillos desde Paraguay y los vendía en negro con IFC falsificados. Y que eso lo podían lograr por la connivencia que tenían con funcionarios de AFIP en las regiones de Rosario y Santa Fe. A lo que Bermúdez responde: “Tranqui. No es puntual. Dejalos que hablen. Es envidia”.
Vaudagna advirtió entonces que debía ser más activo su rol: por un lado simular el control de la firma de Ippólito y por el otro beneficiarlo. El entonces diputado provincial Héctor Cavallero había denunciado que la empresa Bronway importaba cigarrillos de manera ilegal y los colocaba en el mercado con el perjuicio que es genera a las otras compañías. En octubre de 2019, Vaudagna le dice a Bermúdez: – “fíjate en los diarios de hoy, Masalin cerró una fábrica con 220 empleados … va a haber movida”. Bermúdez le responde: -“eso le conviene a mi amigo”, en referencia a Ippolito. Vaudagna le señaló: – “Me parece que no… van a estar muy activos los grandes y nos van a pegar y controlar como nunca”. A pesar del juego del gato y el ratón, los tres se reunieron antes que termine el año en la casa quinta de Bermúdez en Rincón, a comer un asado.
“Somos baratos”
A finales de 2019 la justicia federal de Morón despachó una serie de allanamientos contra la firma Bronway en Rosario y un depósito en Buenos Aires por presunta utilización de estampillas de la firma de Ippólito en atados de cigarrillos que ingresaron de contrabando. A raíz de este hecho, AFIP suspendió la entrega de IFC a Bronway y se programó una reunión con los representantes de la empresa para el 20 de diciembre de 2019. El día anterior Vaudagna le pidió a Bermúdez que le transmita a Ippolito lo que tenían que hacer en esa reunión: “que mañana vengan enojados…”
Bermúdez le consulta a su jefe: -¿Mañana podrás darle?
Vaudagna: – Poder, podemos…Hay 1,2 M, el tema es que pongan la cara enojados, amenacen (bien sin gritar) con denuncias, y traigan pruebas…
Bermúdez: – El se va a Bs. As, para el contragolpe va a ir otro.
Vaudagna: – Que aclaren que no existe, la noticia es maliciosa, es mentira que está guardado
Unos minutos después, alertado por una llamada perdida de Bermúdez, Vaudagna pregunta: – ¿Todo bien? .Bermúdez le contesta: “Si. Quiere si o si los IFC por los feriados y la poca bola que le dan. Me dice que para hasta el 3/1 como mínimo sino le dan mañana”. Vaudagna le ordena llevar una estrategia :- “Que haga hincapié en el desastre económico que le produce, no sólo es pagar sueldos sin trabajar, es perder clientes por falta de entrega”. Bermúdez: – “Para colmo le trabaron la cuenta bancaria donde paga sueldos”. Vaudagna: –“No entonces tienen algo más… deben tener escuchas o algo no puede ser sino….”
Unos minutos después Bermúdez le dice en un mensaje que Tabacalera Sarandí le pagó U$S 200.000 al juez para perjudicar a Bronway: –“200.000 dólares le pusieron al juez. Saran lo hizo”. Vaudagna responde: – “Somos un regalo nosotros… jajaj”, refiriéndose a las coimas que cobraban del lado de Bronway, calculadas en casi 12.000 dólares por mes según los cálculos de los fiscales
Los favores siguieron en pandemia
Vaudagna fue corrido del cargo de conducción casi en paralelo con la declaración de la cuarentena sanitaria, pero Bermúdez llevó las riendas, siempre con la guía del verdadero experto en el juego de “controlar” o “hacer como que se controla”. En enero de 2021 el diario Infobae publicó una nota en la que vincula a Ippolito con una red criminal dedicada al tráfico a asesinatos.
Bermúdez le comentó en un chat: – Con nombre y apellido
Preocupado Vaudagna le dice: – “Tendríamos que juntarnos a charlar un rato…”
Bermudez: -Sobre este tema, o en general…?
Vaudagna: – El tema (…) tenés que saber qué pasa para tomar decisiones, sino te empujan a algo que desconoces… ojo teléfono – imaginando que Ippólito tenía el teléfono interceptado por la justicia
El 28 de junio de 2021, el día que se secuestró su celular, Vaudagna le envía un WhastApp desesperado a Bermudez: – Cuando puedas vení a casa. Bermúdez le pregunta: –“Kilombo?” Vaudagna respondió: –“allanamiento. Vení después del mediodía.” Bermúdez le dice: –“Voy antes. La c de la lora. Al peti?” – suponía entonces que el allanado era Ippólito.
El celular se secuestró en el marco de una causa en la que el MPA santafesino investigaba una serie de favores y asesoramiento que le había hecho Vaudagna a directivos de la firma Vicentín, más precisamente a su ex síndico Omar Scarel, en una maniobra de simulación de compra venta de un campo para ocultar el origen de 200.000 dólares hallados en una caja de seguridad del empresario del gigante cerealero. Sin embargo, y a raíz de una escandalosa probation con la que beneficiaron a Vaudagna por ese rulo ilegal, el fiscal federalde Reconquista – que también investigaba al grupo Vicentin por lavado de dinero – pidió una copia de toda la pericia al IPHone del ex hombre fuerte de ARCA. Fue el puntapié para destapar una olla de corrupción sin precedentes. Precisamente, el mismo fiscal de entonces, Roberto Salum, es quien por estos días indagó a los imputados en la causa de la tabacalera Bronway, subrogando funciones en la fiscalía que dejó hace unos meses Walter Rodríguez, designado juez federal 2 en la capital santafesina.
Héctor Martin Galiano (contacto@zonacriticaonline.com)
