La campaña Santa Fe Sin Hambre relevó comedores y copas de leche de 26 barrios de la ciudad. El estudio también reveló que «el 70% de las familias comenzó a asistir a estos espacios desde el inicio del gobierno de Javier Milei»
La campaña Santa Fe Sin Hambre presentó está mañana los resultados de su relevamiento sobre la situación alimentaria y social en los barrios de la ciudad de Santa Fe. Durante el recorrido territorial se realizaron 426 encuestas en 31 comedores y copas de leche de 26 barrios, espacios que actualmente sostienen la alimentación de cientos de familias y distribuyen alrededor de 1.760 raciones.
El dato más alarmante del relevamiento es que «el 50% de las familias que asisten a estos espacios atraviesa una situación de inseguridad alimentaria severa: pasan habitualmente un día sin comer» «La situación alcanza al 60% de las personas adultas y al 40% de los menores de las familias relevadas».
El relevamiento tomó como referencia el concepto de inseguridad alimentaria utilizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entendido como la falta de acceso regular y permanente a alimentos suficientes y de calidad.
A partir de las respuestas obtenidas, la situación fue clasificada en tres niveles: 25% de los hogares presentó inseguridad alimentaria leve, 25% moderada y 50% severa.
Los comedores como sostén frente al hambre
Los datos muestran además el papel central que cumplen los comedores y copas de leche frente a la crisis alimentaria. «El 50% de las familias relevadas aseguró que no podría garantizar una ración diaria de comida si estos espacios no existieran».
A su vez, «el 70% de las familias comenzó a asistir a un comedor o copa de leche desde el inicio del gobierno de Javier Milei». Un 30% comenzó a hacerlo durante el último año y un 40% lleva entre uno y tres años asistiendo. El resto asiste hace más de 3 años
Estos números fueron recogidos durante un recorrido que permitió no solamente relevar información, sino también que los más de 90 voluntarios involucrados puedan escuchar a las familias y conocer de cerca las condiciones en las que funcionan los espacios comunitarios que todos los días sostienen el acceso a la alimentación en los barrios.
La pobreza tiene cara de mujer
Otro de los principales resultados está relacionado con la feminización de la pobreza. Del total de personas entrevistadas, el 65% fueron mujeres, dato que marca que son estas, en su mayoría, las que se acercan a los espacios a buscar comida para su grupo familiar.
Pero la presencia de mujeres es todavía más marcada en el sostenimiento de los espacios comunitarios: el 90% de quienes sostienen los comedores y copas de leche son mujeres.
El relevamiento también encontró que en el 50% de los hogares entrevistados el principal ingreso familiar es aportado por una mujer, mientras que el 72% de los hogares con menores sostenidos por mujeres son monoparentales, es decir, están a cargo de mujeres solas»
En relación a la realización de las tareas de cuidado y del hogar, el estudio reveló que el 75% de las mujeres se encarga de todas o casi todas las tareas, a saber: hacer la comida, realizar la limpieza, pagar cuentas, construcción refacción en el hogar, cuidado de menores, realiza las compras
Mientras que el número baja a la mitad en varones.
Los resultados permiten observar cómo la crisis alimentaria se combina con una distribución desigual de las tareas de cuidado, el trabajo y los ingresos, profundizando las desigualdades que atraviesan a las mujeres de los barrios populares.
Pobreza, trabajo y condiciones de vida
La situación alimentaria se encuentra acompañada por un fuerte deterioro de las condiciones económicas de las familias. En el 25% de los hogares relevados ningún integrante tiene trabajo, mientras que el 42% de las personas entrevistadas no tiene empleo.
Entre quienes sí trabajan, la precariedad es una característica predominante: el 70% tiene un trabajo temporal.
En relación con las condiciones estructurales de vida, el 61% de las familias encuestadas presenta Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) indicador utilizado por el INDEC para identificar hogares que atraviesan carencias vinculadas a vivienda, condiciones sanitarias, hacinamiento, asistencia escolar o capacidad de subsistencia.
Además, el 30% de las familias relevadas afirmó haber tenido que recurrir al fiado o al crédito durante los últimos 30 días
Un relevamiento construido en los barrios
Santa Fe Sin Hambre comenzó con el objetivo de hacer visible una realidad que no puede naturalizarse y recuperar información sobre la situación alimentaria de la ciudad desde el territorio.
La campaña, llevada a cabo por Fuerza Común, tuvo su primera edición en 2024. Los datos de ese relevamiento así como el informe completo de la campaña 2026 se encuentran disponibles en www.fuerzacomun.com.ar El relevamiento implicó el trabajo conjunto de voluntarios, organizaciones sociales y personas que sostienen diariamente los comedores y copas de leche.
Desde la campaña señalaron que “relevar no es solamente contar datos: es escuchar, recorrer los barrios y poner en discusión una realidad que muchas veces permanece invisibilizada”.
Los resultados obtenidos buscan aportar herramientas para discutir qué políticas públicas necesita Santa Fe para garantizar el derecho a la alimentación, fortalecer a los espacios comunitarios y transformar las condiciones que producen hambre y pobreza
