Analistas señalan una relativa pérdida de peso del presidente dentro del Partido Republicano, aunque no permite anticipar lo que pasará en las elecciones de medio término de noviembre.
Mientras el ala progresista del Partido Demócrata avanza sobre los sectores moderados en las elecciones primarias, los candidatos republicanos respaldados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empiezan a encontrar resistencia dentro de su propio partido. Las votaciones del martes pasado en Florida y Wyoming dejaron un saldo dispar para el mandatario, con triunfos y derrotas entre sus candidatos.
En diálogo con Página/12, el politólogo y director de las carreras de Ciencia Política y Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella, Juan Negri, expresó: “Trump está en la recta final de su mandato, no puede ser reelecto y empieza a desarrollarse una disputa de poder al interior del partido sobre quién va a ser el sucesor, debatiéndose entre trumpismo y no trumpismo. También tiene que ver con la propia popularidad del presidente, que no está en un momento muy alto”.
Florida
El congresista Byron Donalds, respaldado por Trump, se impuso en las primarias republicanas para la gobernación de Florida y derrotó al vicegobernador Jay Collins, quien buscaba prolongar el legado del actual gobernador Ron DeSantis. En la elección general, Donalds se enfrentará al demócrata David Jolly, exlegislador republicano.
En este estado bisagra, que en la última década viró hacia la derecha, también se celebró una elección especial para ocupar el escaño que dejó vacante Marco Rubio al asumir como secretario de Estado de Trump. Ashley Moody, exfiscal general de Florida y la candidata apoyada por el mandatario, se impuso como ganadora del Partido Republicano. En la elección general del 3 de noviembre se enfrentará a la demócrata progresista Angie Nixon, integrante de los Socialistas Democráticos de América (DSA).
Sin embargo, el apoyo de Trump no fue suficiente para Catalina Lauf, quien perdió en el distrito 19 de Florida ante el empresario Jim Schwartzel. Tampoco alcanzó para el congresista Cory Mills, derrotado en las primarias del distrito 7 por Ryan Elijah, en medio de una investigación del Comité de Ética del Congreso por acusaciones de violencia sexual e irregularidades financieras.
Antes de las primarias, Trump había expresado públicamente su respaldo a Mills, pero tras su derrota aseguró que le había pedido que abandonara la carrera electoral. “Le dije al congresista Cory Mills de Florida, amigo mío, que se retirara de la contienda, pero no quiso escuchar. Pensó que podía ganar, así que ¿quién puede culparlo? ¡Ahora tenemos un gran candidato, Ryan Elijah, compitiendo en su lugar!”, afirmó el mandatario en su red Truth Social.
Las elecciones en Florida se desarrollaron bajo un nuevo mapa electoral, aprobado en mayo. Varias asociaciones demandaron sin éxito esta reorganización, al considerar que ayudaría a los republicanos a obtener hasta cuatro bancas adicionales en la Cámara de Representantes en Washington, al ampliar su ventaja actual, que es de veinte frente a ocho.
Wyoming
El estado de Wyoming, considerado el más republicano del país, ya que en todas las elecciones desde 1968 votó por el candidato de ese partido a la presidencia, también presentó victorias y reveses para los postulantes respaldados por Trump. En la elección para el Senado, la candidata avalada por el mandatario, Harriet Hageman, se impuso a otros cinco aspirantes, y en la de la Cámara de Representantes, también lo hizo Chuck Gray, alineado con Trump. Sin embargo, Megan Degenfelder perdió la candidatura a la gobernación ante el senador Eric Barlow.
Estas derrotas se suman a las de otras figuras respaldadas por Trump, entre ellos el aspirante a gobernador de Minnesota, Mike Lindell; el representante de Tennessee, Andy Ogles; y el candidato al Congreso por Michigan, Amir Hassan. Otros reveses para los candidatos respaldados por Trump se produjeron en las primarias de junio, cuando el aspirante a gobernador de Iowa, Randy Feenstra, perdió ante el empresario Zach Lahn, al igual que el candidato a gobernador por Georgia, Mike Collins.
El control del partido
El politólogo Juan Negri señaló que estas derrotas exponen una relativa pérdida de peso del mandatario dentro del Partido Republicano, aunque no sea un resultado concluyente de cara a los comicios de noviembre. ”Esto podría marcar que el partido se está moderando, es decir, los votantes están prefiriendo candidatos no trumpistas, y tal vez eso puede implicar que le vaya mejor que a los demócratas”, aseguró Negri.
En este sentido, el profesor de Gobierno y Política en la Universidad de Maryland, Ernesto Calvo, sostuvo en conversación con Página/12 que las primarias no anticipan los resultados de las elecciones de noviembre, en parte por los ciclos políticos estadounidenses. “Hay una regla general: en las elecciones intermedias el partido de gobierno siempre pierde, justamente porque sus votantes se desmovilizan. Para contrarrestarlo, Trump ha estado interviniendo órdenes electorales, ha estado redistritando, presionando institucionalmente y haciendo cosas prácticamente antidemocráticas”, manifestó.
Sin embargo, los resultados de las elecciones intermedias determinarán si Trump afrontará los últimos dos años en la Casa Blanca con una mayoría legislativa favorable, como la que ha tenido desde el inicio de su segundo mandato, o si encontrará trabas para avanzar con su agenda en el Congreso. Ante esta situación, Calvo afirmó que el presidente está intentando mantener el control del Partido Republicano para no convertirse en un “pato rengo”, término que se refiere a un político que pierde poder e influencia al acercarse el final de su mandato.
Aprobación en caída libre
Una encuesta de Reuters/Ipsos, difundida esta semana, reveló que el nivel de aprobación de Trump cayó a un 33 por ciento, el nivel más bajo en lo que va de su segundo mandato, frente a un 64 por ciento que desaprueba su gestión. Según el sondeo, uno de los principales factores es la desaprobación, tanto de republicanos como de demócratas, de la prolongación de la guerra contra Irán.
Según la misma encuesta, por primera vez en alrededor de 10 años, los votantes confían más en los demócratas que en los republicanos para manejar la economía: el 38 por ciento consideró que los demócratas tienen mejores políticas económicas, frente al 35 por ciento que eligió a los republicanos.
Calvo indicó que una parte de la pérdida de entusiasmo de los votantes republicanos, sobre todo de los independientes y los moderados, se debe al rechazo a ciertas acciones del mandatario. “No es simplemente que Trump ha perdido apoyo por Irán, por la inflación, el aumento de precios y del petróleo, sino que en particular ha desmovilizado mucho a sus votantes. Incluso entre los conservadores, hay muchas cosas que se perciben desconectadas de la realidad, como la reforma del salón de baile de la Casa Blanca. Los votantes conservadores lo ven como un lujo innecesario en un momento donde el déficit está muy alto, la estabilidad económica del dólar está siendo entredicha y la competencia con China y Rusia se ha intensificado”, aseveró.
A su vez, Calvo señaló que la agenda republicana no cuenta con temas ganadores y que la radicalización en temas como el aborto, la identidad sexual, la religión y la inmigración aleja a los votantes independientes o moderados. “La inmigración era un tema ganador, pero por la violencia que ha desplegado el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) se ha vuelto muy difícil de utilizar en la campaña”, dijo.
De cara a las elecciones de medio término, el principal desafío de los republicanos será movilizar a los votantes independientes y moderados para ensanchar el núcleo duro del movimiento Maga (Make America Great Again), afirmó Calvo. “Como el voto es optativo, los votantes republicanos descontentos con Trump no van a cambiar su voto, simplemente no van a votar en las elecciones intermedias”, declaró.
Fuente: Página 12
