La situación de Claudio Gabriel Barrelier (33), único detenido e imputado por el femicidio de la adolescente Agostina Vega, generó en las últimas horas fuertes contradicciones entre las fuentes vinculadas a la investigación y los voceros oficiales del Gobierno de Córdoba, en torno a un presunto episodio de autolesión en el penal de Bouwer.
Por un lado, durante la jornada del domingo, fuentes cercanas a la causa y de agencias nacionales afirmaron que el acusado había protagonizado un intento de suicidio dentro del complejo penitenciario. Según esa versión, el hecho fue calificado como un atentado fallido contra su propia vida que requirió la intervención inmediata del servicio médico del lugar, tras lo cual el detenido habría quedado estabilizado y bajo los efectos de sedantes para evitar nuevos incidentes.
Por el otro, desde el Ministerio de Justicia y altas fuentes provinciales desmintieron de forma tajante que existiera tal intento de quitarse la vida. De acuerdo con la postura oficial, lo que ocurrió fue una activación de los protocolos preventivos de seguridad y salud mental.
Los voceros gubernamentales explicaron que el viernes, al momento de ser indagado, Barrelier manifestó verbalmente pensamientos de autolesión e ideas de autodeterminación. Ante estas expresiones, un oficio judicial ordenó una valoración médica el sábado, disponiéndose su traslado inmediato al hospital modular de la cárcel de Bouwer.
Actualmente, y según la información oficial, el imputado se encuentra alojado en dicho nosocomio modular, medicado, bajo estricto control de equipos psiquiátricos dependientes del Ministerio de Salud y monitoreado de forma permanente a través de las cámaras de seguridad del Servicio Penitenciario de Córdoba.
Mientras la causa principal por el crimen de la menor de 14 años continúa bajo estricto secreto de sumario, las circunstancias exactas sobre el estado psicofísico del detenido permanecen sujetas al contraste entre la alerta médica inicial y la desmentida institucional.
