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Fuerza bruta: cómo operaba la patota del Comando Radioeléctrico

Cinco de ellos siguen presos. Las imputaciones alcanzan a 23. Torturas, apremios, amenazas y una serie de vejaciones al margen de la ley. Actas truchas y armas plantadas.

Maria Elena Bisegna escuchó atenta los cargos en su contra. Junto a ella, su abogado, Mauricio Frois (h). La empleada policial había sido detenida por pedido de los fiscales del MPA Mariela Jimenez y Ezequiel Hernández. Algo imaginaba, había formado parte de una serie de hechos detestables y ahora estaba sentada escuchándolos.

Entonces, recordó aquella tarde del 11 de abril de 2015, cuando estaba en funciones de seguridad junto a Héctor Ayala y Sebastián Di Terlizzi, cerca de la cancha de Colón, en J.J Paso y Lamadrid. Lo fiscales la acusaron de haber efectuado disparos a M.G.C con una escopeta cargada con cartuchos anti tumultos, impactando varios perdigones en el cuerpo de la mujer, causándoles heridas contusas en el abdomen, la zona lumbar y la espalda.  O la siesta del 27 de marzo de 2016, cuando ingresaron con otros agentes de forma ilegal a una vivienda ubicada en Estanislao Zeballos al 5.500. Bisegna irrumpió en la casa con Néstor Eduardo Sánchez, Leonardo Favio Britos, José Luis González, Jonatan Emanuel Pintos, David Elías Vacaflor, Walter Daniel Colman y Rubén Alejandro Bordiga.

En el interior de la casa se encontraban tres personas: Jairo A., Héctor A. y Rosa Q. A Jairo le pegaron con los puños en distintas partes del cuerpo y la cabeza, utilizando un palo. Le hicieron submarino seco con una bolsa de consorcio, colocándola en la cabeza del morador. Mientras tanto se alentaban: “Dale, metele que éste se la aguanta” o “Dale que a éste le gusta matar guachos”. Más tarde, le Hicieron “la llave”, que consiste en doblarles los brazos hasta el extremo del dolor. A Rosa le pegaron en el rostro y en el cuerpo y la obligaron a firmar documentos. Le preguntaron dónde había armas. Le hicieron ver cómo le pegaban a Jairo y le decían “¿Te gusta que le peguemos a tu pareja?”. Cuando Héctor llegó a la casa se ensañaron con él. Le pegaron en el cuerpo mientras le decían que diga dónde guardaba las armas su hermano. Luego, lo obligaron a arrodillarse en el patio de la casa y simularon que le introducían una manguera en la boca. Es tarde a puro palo terminó con amenazas a Jairo: “Guacho, vos nos denunciás y te mato”. También le advirtieron que la próxima vez querían ver  un cartel en la puerta que diga “Se Vende” y que “más vale que agaches la cabeza cuando nos veas en la calle”.

Ya en la comisaría, continuaron los golpes contra Jairo al tiempo que lo amenazaban con empalarlo analmente. El calvario duro varios minutos.

En el último de los hechos que le imputaron a la patota se remontó a la madrugada del 16 de septiembre del año pasado. Esa noche estaban juntos  Germán Matías Scalcione, Walter Andrés Tobares, Luis Javier Gorosito, Cristian David Toloza, Eduardo Miguel Ramos, María Elena Bisegna, Oscar Alberto Guarda, Tamara Yamila Rodríguez y Jonatan Emmanuel Pintos, todos numerarios – entonces – del Comando Radioeléctrico. Pararon a tres personas para cacheo: Aldo M., Javier P. y Norberto M., en Pedro Catena al 4.600. A Aldo le robaron 13 mil pesos de su billetera. La faena no terminó allí, rompieron los vidrios de la vivienda donde habitaba uno de los requisados. Uno de los pedazos hirió la mano izquierda de una nena. Como se eso fuera poco, de un escopetazo mataron al perro de la familia. Ya dentro de la casa, se robaron 6º mil pesos que se encontraban dentro de una bolsa negra, arriba de placard. Todo esto se desarrolló a la vista de niños de 8, 5 y 3 años de edad, además de un bebé de 3 meses de vida. Para coronar la ilegalidad, pretendieron hacer pasar un pistolón marca Webley, que uno de los interceptados no llevaba consigo. En la Seccional Sexta insertaron en el acta del procedimiento declaraciones falsas.

Otro de los hechos atribuidos a los ex integrantes del Comando Radioeléctrico se remonta al  día 16 de septiembre de 2018, a las dos de la mañana. Cumpliendo funciones de prevención, David Vacaflor agredió con golpes de puño a Alexis R., que estaba en las inmediaciones de Estrada al 5.100. Fue tal la paliza que le fracturó el maxilar. Después, llevaron al agredido hasta la Seccional Sexta, donde le pegaron estando esposado y arrodillado, y son atención médica. Los fiscales lo acusan de haber confeccionado un acta falsa de forma premeditada para justificar la detención.

Golpes y más tormentos

El 4 de marzo de 2017, Oscar Guarda, acompañado por Jorge Robledo, Eduardo Ramos, Diego Manzotti y Gustavo Córdoba, cumplían funciones en la base del Comando Radioeléctrico ubicada en Avenida Blas Parera al 6100. Esa noche, golpearon y robaron de la billetera de Andrés G. la suma de 900 pesos. Redactaron un acta trucha sobre ese episodio dando cuenta de la apertura de una causa contra la victima por resistencia a la autoridad, falseando en todo los hechos, de como realmente ocurrieron. Guarda, junto a Eduardo Ramos, en ocasión de realizar tareas de vigilancia en el móvil 6957 del Comando, privaron ilegalmente de la libertad a Jose M. , el 13 de diciembre de 2017, cerca del mediodía, en las inmediaciones de la calles Mitre y Ayacucho. Lo trasladaron hasta la Seccional 8va, donde confeccionaron un acta trucha en la que describían que el detenido llevaba en su coche una carabina calibre 22, que plantaron los policías.

Oscar Guarda, uno de los policías que aún sigue preso, detuvo ilegalmente el 21 de enero de 2018 a Federico R.D, llevándolo desde su casa de calle Centenera al 4.500 a la Seccional Sexta. Allí le pegaron al detenido y le provocaron moretones y cortes en el cuero cabelludo. Falsearon el acta con declaraciones falsas, pretendiendo adjudicarle a la víctima la portación de un revólver calibre 32, cargado con dos balas que llevaba, sin autorización para hacerlo y con los fines de plantársela al denunciante.

Este mismo policía tenía – al momento de los allanamientos el pasado 25 de marzo –  en su domicilio de calle Caferatta al 9.700, en el ropero de su habitación, un revólver calibre 22 con 25 municiones del mismo calibre. Se supone, para usar de “Chivo” en procedimientos irregulares o ilegales.

De todos los policías mencionados, permanecen detenidos Bisegna, Guarda, Ramos y Pintos. Tamara Rodríguez también, pero en su domicilio.

Autor: H.M.G

 

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